Alfredo Eidelsztein: Otro Lacan


Quizás una de las mayores críticas que pueda efectuársele al psicoanálisis de corte lacaniano sea la forma tan particular que tiene de mostrarse como una disciplina profundamente esotérica. Este esoterismo, que parece convertirla en una actividad de élite y que se replica de un sinfín de modos diferentes, se ve redoblado por una forma muy peculiar de utilización del lenguaje: los lacanianos parecen hablar su propio idioma. Si bien esta es una realidad común de casi cualquier disciplina del conocimiento, puesto que todas suelen albergar su propia terminología, en este ámbito se ha convertido en una característica patente que llena de un cierto orgullo a propios y mantiene bien alejados a extraños.

Es posible que incluso algún analista lacaniano haya llegado a pensar que esta manera de hablar es una característica intrínseca de la enseñanza del maestro francés, que por su naturaleza la enseñanza de Lacan implica y replica una forma de relación con los conceptos y con el lenguaje, una forma que adoctrina y caracteriza a los miembros del movimiento. Mientras abundan quienes piensan que la transmisión del psicoanálisis está condenada a esta especie de oscurantismo conceptual, sustentada en no sé qué imposibilidad comunicativa del lenguaje, la existencia de personajes como Alfredo Eidelzstein pone en tela de juicio esta creencia.

Este profesor del doctorado en psicología de la UBA[1] y miembro de Apertura Sociedad Psicoanalítica, imprime un sello sumamente personal a la hora de comentar y transmitir su forma de entender la obra de Lacan. Con un estilo sorprendentemente fresco y despreocupado en la forma, aunque sumamente serio y meticulosamente argumentado en el fondo, demuestra que es posible develar a Lacan de un modo accesible, de un modo desprovisto de la confusión que genera utilizar rebuscadamente los conceptos. Que hay una forma racional de transmisión que no depende de enlaces transferenciales o posiciones sectarias, una forma de estudiar seria y sistemáticamente la obra de Lacan.

Podría decirse que la denuncia inicial de Eidelzstein al psicoanálisis lacaniano estaba sustentada en el señalamiento de la exclusión, casi absoluta, del matematismo y la Topología en el estudio de la obra de Lacan. En los ámbitos lacanianos podía hallarse una profunda ignorancia sobre estos temas y la omisión, aunque no necesariamente intencional, de aquellos pasajes en los que Lacan les mencionaba.

Con el paso del tiempo la indicación sobre el desconocimiento se extendió a un sinfín de conceptos clave para el marco conceptual lacaniano. Eidelsztein puso en tela de juicio la forma de entender conceptos tales como goce, deseo, inconsciente, pulsión, etc. Conceptos que fueron elegidos y vueltos ejes centrales en el recorrido de la enseñanza de Lacan, pero que parecen ser comprendidos de una forma que jamás está presente en dicha enseñanza.

Tras haber sorprendido con títulos espléndidamente ilustrativos como Modelos, esquemas y grafos en la enseñanza de Lacan[2] o La topología en la clínica psicoanalítica[3], Eidelsztein regresa este año con un trabajo que promete ser acaso el más osado hasta ahora: Otro Lacan: Estudio crítico sobre los fundamentos del psicoanálisis lacaniano.

Frente a las preguntas planteadas por David Szyniak, director de la Asociación Latinoamericana de Estudios Freudianos, sobre qué investigación motivó este nuevo título, Alfredo Eidelsztein respondió: “En los últimos cinco o seis años me aboqué al estudio de la filosofía que está en juego en el matematismo introducido por Lacan en el psicoanálisis. Otro Lacan es el resultado de esa investigación […] Descubrí que hay Otro Lacan completo, argumentado en otra lógica, apoyado en otra filosofía y lo que presento en este libro es ese Otro Lacan. Ni mejor, ni más verdadero, ni más potente en la clínica –produce otra clínica, indudablemente, pero no se pueden garantizar mejores resultados porque no hay forma de compararlos-. Estoy tranquilo de que hay Otro Lacan del Lacan difundido”[4].

Otra manera de entender los conceptos que dieron forma y que sostienen el psicoanálisis lacaniano, otra forma de comprenderlos que Eidelsztein distingue en la extensa obra de Lacan. Allí mismo donde todos leen los conceptos en un sentido, quizás en el de la continuación de la tarea freudiana, en el del retorno hacia el camino desviado, en el de la ética del freudo-lacanismo, es dentro de esos mismo textos donde Eidelsztein nos propone otra lectura, otra forma de entender, una posibilidad diferente extraída de los mismos textos leídos y releídos una y otra vez por la tradición lacaniana.

El libro desatará, sin lugar a dudas, cierta polémica porque, como bien sostiene Eidelsztein, “en psicoanálisis no se práctica la crítica. No hay libros críticos de Colette Soler sobre argumentos de Jacques-Alain Miller, y no hay libros críticos de Jacques-Alain Miller sobre Colette Soler. No hay crítica pública y expresa entre los psicoanalistas”[5].

En este estudio crítico seremos llevados hacia la discusión por ver contrapuestas formas disímiles de entender los conceptos planteados por Lacan, lo que él mismo parece sostener frente a lo que han entendido sus seguidores: “Uno de los motivos por los cuales más me demoré, por demás, es porque tenía miedo en publicarlo. La preocupación que me dio publicarlo es que de las ochocientas u ochocientas cincuenta citas, cuatrocientas o cuatrocientas cincuenta son de Lacan y las otras cuatrocientas cincuenta son de famosos e importantísimos líderes de escuelas psicoanalíticas: Jacques-Alain Miller, Colette Soler, Isidoro Vegh, etc. Tomo citas de los libros que, más a mi criterio, incidieron en el medio psicoanalítico de sus respectivos ambientes y tomo citas de Lacan donde Lacan dice absoluta y evidentemente lo contrario”[6]. La contraposición es evidente, y la discusión que ésta suscitará también lo es.

Queda abierta la invitación para adentrarse en el libro y recorrer este trabajo de investigación donde podremos encontrar una forma de discutir ideas en psicoanálisis, de criticarlas, de contraponerlas y de dialogar, de enfrentar una idea con otra y obtener pensamiento como fruto de ese intercambio, porque como lo sostiene su autor: “Soy un apasionado en la discusión de ideas porque cuando se trata de ideas, el valor de una idea, lo que implica una idea, lo que propone y lo que reprime, sólo es en función de su relación con otras ideas, no hay ideas absolutas”[7].

[1] Sería de algún modo injusto no señalar que Alfredo Eidelzstein es psicoanalista, doctor por la U.B.A., autor de varios libros sobre psicoanálisis traducidos al italiano, al portugués y al inglés. Es docente a cargo de cursos de posgrado y doctorado desde hace más de 20 años en Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Bolivia, México, Costa Rica y España.

[2] Eidelzstein, Alfredo. Modelos, esquemas y grafos en la enseñanza de Lacan. Buenos Aires: Letra Viva, 2010.

[3] Eidelzstein, Alfredo. La topología en la clínica psicoanalítica. Buenos Aires: Letra Viva, 2012.

[4] Citas tomadas de las Conversaciones con Alfredo Eidelsztein y David Szyniak sobre el libro “Otro Lacan” en la Asociación Latinoamericana de Estudios Freudianos.

[5] Ibídem.

[6] Ibídem.

[7] Ibídem.

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